El 30 de marzo de 1997, un momento significativo en la historia del tenis tuvo lugar en el Miami Open. Thomas Muster, un reconocido especialista en tierra batida y excampeón de Roland-Garros, se impuso a su colega maestro de la arcilla, Sergi Bruguera, con un marcador dominante de 7-6, 6-3, 6-1 en la final. Esta victoria fue particularmente conmovedora para Muster, ya que se produjo casi exactamente ocho años después de un devastador accidente automovilístico en Miami que había amenazado gravemente su prometedora carrera, un incidente que ocurrió poco después de haberse clasificado para la edición de 1989 del mismo torneo.
