El 4 de abril de 1999 marcó un día significativo en la historia del tenis. Durante un encuentro de la Copa Davis contra Gran Bretaña, Jim Courier, un ex número 1 del mundo cuya clasificación había descendido al puesto 54, protagonizó una de las últimas actuaciones memorables de su ilustre carrera. Habiendo ya triunfado sobre el número 7 del mundo, Tim Henman, en un intenso partido a cinco sets en la jornada inaugural (7-6, 2-6, 7-6, 6-7, 7-5), el estadounidense continuó su racha extraordinaria asegurando otra dramática victoria a cinco sets en el decisivo partido contra el número 11 del mundo, Greg Rusedski (6-4, 6-7, 6-3…).
