El 5 de abril de 1975, en Tucson, Arizona, el icónico tenista Ilie Nastase exhibió una de sus más famosas travesuras en un partido contra la leyenda australiana Ken Rosewall. Con el marcador en contra (6-3, 5-4), el rumano simuló abandonar el encuentro tras una controvertida decisión de línea. Sin embargo, después de estar a punto de retirarse de la cancha, Nastase reanudó el juego y logró una impresionante victoria con parciales de 3-6, 7-5, 6-2, rompiendo así el ritmo de su oponente y asegurando un triunfo memorable.
