La puerta para los playoffs se ha cerrado definitivamente en Dallas. Los Mavericks quedaron oficialmente eliminados de la contienda por la postemporada tras su derrota en tiempo extra ante los Warriors el pasado lunes, lo que los deja con un récord de 23-49 a falta de 10 partidos. Con este resultado, ya no hay posibilidades de remontada; ha sido una temporada compleja para el equipo.
La campaña de Dallas comenzó con dificultades, registrando un 5-15. Aunque mostraron un breve resurgimiento en enero, posteriormente sufrieron una racha de 10 derrotas consecutivas y no lograron recuperarse. Desde el 22 de enero, los Mavs solo han ganado 4 de sus 27 partidos.
Las lesiones también jugaron un papel crucial. Kyrie Irving se ausentó toda la temporada por una rotura del ligamento cruzado anterior. Anthony Davis enfrentó varios problemas antes de su traspaso. Dereck Lively II solo pudo disputar siete encuentros antes de una lesión en el pie que puso fin a su año, y Dante Exum ni siquiera llegó a jugar.
Otros jugadores también han tenido interrupciones. Daniel Gafford, por ejemplo, se retiró del partido del lunes con un problema en el hombro. Ante este panorama, el enfoque del equipo ahora se dirige hacia el futuro.
Actualmente, Dallas se encuentra en la sexta posición en la clasificación de la lotería del draft, con opciones de mejorar. No sería la primera vez que ascienden; el año pasado, los Mavs pasaron del puesto 11 al 1 y seleccionaron a Cooper Flagg, quien ha cumplido con las expectativas a pesar del desempeño general del equipo.
En contraste, los Spurs, también de la División Suroeste, ya han asegurado el título divisional y están próximos a conseguir uno de los dos primeros puestos en la Conferencia Oeste. Misma división, pero caminos muy distintos.
