La reciente racha de nueve victorias consecutivas de los Lakers, coronada por una emocionante victoria a domicilio por 105-104 contra los Magic gracias a un triple en el último segundo de Luke Kennard, está llevando a muchos a reconocer la brillantez estratégica del jefe de operaciones de baloncesto, Rob Pelinka. La visión de Pelinka se centró en construir una plantilla con aspiraciones de campeonato alrededor de Luka Doncic, quien, a pesar de tener solo 26 años, expresó su deseo de un camino acelerado hacia la contención en lugar de una reconstrucción lenta.
Un movimiento fundamental en esta estrategia fue la adquisición del francotirador Luke Kennard de los Hawks en la fecha límite de traspasos de febrero. Kennard, que ostenta el segundo mejor porcentaje de triples en la historia de la NBA, fue asegurado a cambio de Gabe Vincent y una selección de segunda ronda del draft. Este traspaso, inicialmente recibido con escepticismo con respecto a las capacidades defensivas de Kennard, ha demostrado ser una jugada maestra.
Los analistas señalan que, con potencias ofensivas como Doncic, LeBron James y Austin Reaves, Pelinka priorizó encontrar un tirador de élite para crear un espacio crucial en la cancha. Su capacidad para transformar activos aparentemente limitados en una pieza vital para el equipo, junto con su papel en traer a Luka Doncic a Los Ángeles a través de su relación con Nico Harrison, destaca la astuta gestión de Pelinka y merece un reconocimiento significativo por el actual ascenso de los Lakers.
