El ascenso de los Knicks a las Finales de la NBA no fue un evento repentino. Fue el resultado de una serie de movimientos calculados, una construcción paciente del plantel y decisiones inteligentes que los han llevado hasta este punto.
Según Fred Katz de The Athletic, varios puntos de inflexión cruciales moldearon el ascenso de Nueva York de un aspirante a playoff a campeón de la Conferencia Este.
Uno de los primeros momentos clave fue el traspaso de Kristaps Porzingis hace años. Esta decisión otorgó a la franquicia flexibilidad futura y, eventualmente, la posicionó para realizar movimientos más significativos más adelante.
Luego vino, quizás, la decisión más importante de todas: la negativa a sacrificar activos importantes en la búsqueda de un traspaso por Jalen Brunson, para finalmente firmarlo en la agencia libre en 2022. Este movimiento lo cambió todo.
Desde entonces, Nueva York ha continuado construyendo agresivamente alrededor de Brunson, incorporando piezas como Karl-Anthony Towns, Mikal Bridges, OG Anunoby y Josh Hart.
Ahora, tras barrer a los Cavaliers en las Finales de la Conferencia Este, los Knicks se dirigen a las Finales de la NBA por primera vez desde 1999.
Mientras tanto, Brunson se acerca a un territorio histórico poco común. Según Vincent Goodwill de ESPN, solo dos jugadores de 1.88 metros o menos han sido el centro indiscutible de un equipo campeón: Isiah Thomas y Stephen Curry. Brunson está ahora a cuatro victorias de unirse a ese selecto grupo.
Nada mal para una firma que muchos en la NBA consideraron inicialmente una exageración en el pago hace tres años.
